LA HISTORIA DEL BANCO DE LA REPÚBLICA
Desde la consolidación de Colombia como una nación independiente, nuestros compatriotas se vieron enfrentados con la necesidad de crear una institución que se encargara de organizar y manejar el sistema monetario nacional. Los intentos por crear un banco responsable del manejo de nuestra moneda empezaron en 1821 con la primera Carta Constitucional; sin embargo, de ahí en adelante, y durante el siglo XIX, todos los intentos por crear un Banco Central fueron fallidos.
Sólo en el siglo XX se lograría instaurar una institución responsable que mantuviera su credibilidad y realizara un buen manejo de los aspectos monetarios nacionales. Así, en 1923, bajo el gobierno de Pedro Nel Ospina, se contrató una misión internacional para asesorar el proceso de modernización de las finanzas públicas. Está misión estaba al mando de Edwin Kemmerer, reconocido economista que había realizado numerosas asesorías en América Latina y otras regiones del mundo, por lo que fue conocida como la Misión Kemmerer. Como resultado de esta misión se promulgó la Ley 25 de 1923, en la que se autorizaba al gobierno nacional para crear el Banco de la República.
A esta entidad se le otorgó, en forma exclusiva, la facultad de emitir moneda, y además se le dio la facultad de ser prestamista de última instancia, administrador de las reservas internacionales y banquero del gobierno nacional.
Desde su creación, el Banco de la República ha sufrido algunos cambios en su funcionamiento. En el momento de su fundación, el manejo del Banco de la República estaba a cargo de una Junta Directiva que estaba compuesta por representantes del sector privado y del gobierno nacional. Luego, en 1963 se creó la Junta Monetaria, elegida en su totalidad por el gobierno y con quien la Junta Directiva tendría que compartir el manejo del Banco de la República.
La constitución de 1991 eliminó la Junta Monetaria y estableció que la Junta Directiva del Banco de la República actuaría como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia de una manera autónoma. Esta reforma le dio total independencia al Banco de la República, es decir, le otorgó la capacidad de analizar con autonomía los diversos fenómenos económicos que se presenten, así como de diseñar y aplicar sus políticas sin estar sujeto a otras instancias del Estado. Esta independencia asegura la credibilidad de las medidas que adopta el Banco de la República, ya que garantiza que sus decisiones no busquen favorecer directa o indirectamente al gobierno de turno o a sectores específicos de la economía; no obstante, es necesario tener en cuenta que aunque el Banco de la República es un organismo autónomo e independiente dentro del Estado, sus funciones deben ser ejercidas en coordinación con la política económica general.
Con las reformas de 1991 se estableció que el principal objetivo del Banco de la República sería mantener la estabilidad de los precios, es decir, mantener la tasa de inflación en un nivel bajo. Con este propósito permanentemente se busca crear un ambiente de estabilidad que promueva el crecimiento de la economía nacional.
Para lograr este objetivo, el Banco de la República tiene a su cargo las políticas monetaria, cambiaria y crediticia: como autoridad monetaria, el Banco de la República controla la cantidad de dinero que circula en la economía; como autoridad cambiaria, es responsable del diseño y el manejo de las políticas de manejo de la tasa de cambio; y, por último, como autoridad crediticia, el Banco es el encargado de regular el crédito interbancario.
Las funciones que debe cumplir el Banco de la República como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia son las siguientes:
· Emisor de moneda: el Banco de la República no sólo tiene el monopolio de la producción de monedas y billetes, sino que debe coordinar la distribución del dinero en todo el país.
· Administrador de las reservas internacionales: el Banco tiene la responsabilidad de invertir las reservas internacionales de tal manera que generen alguna rentabilidad, pero, sobre todo, garantizando la seguridad de sus inversiones y teniendo en cuenta su liquidez.
· Prestamista de última instancia: como prestamista de última instancia, el Banco es la entidad a la que acuden los intermediarios financieros para pedir prestados recursos cuando enfrentan problemas transitorios de liquidez.
· Banquero de bancos: el Banco maneja las cuentas de depósito de las entidades financieras para asegurarse que éstas siempre tengan recursos disponibles para entregarle a sus ahorradores.
Desde la consolidación de Colombia como una nación independiente, nuestros compatriotas se vieron enfrentados con la necesidad de crear una institución que se encargara de organizar y manejar el sistema monetario nacional. Los intentos por crear un banco responsable del manejo de nuestra moneda empezaron en 1821 con la primera Carta Constitucional; sin embargo, de ahí en adelante, y durante el siglo XIX, todos los intentos por crear un Banco Central fueron fallidos.
Sólo en el siglo XX se lograría instaurar una institución responsable que mantuviera su credibilidad y realizara un buen manejo de los aspectos monetarios nacionales. Así, en 1923, bajo el gobierno de Pedro Nel Ospina, se contrató una misión internacional para asesorar el proceso de modernización de las finanzas públicas. Está misión estaba al mando de Edwin Kemmerer, reconocido economista que había realizado numerosas asesorías en América Latina y otras regiones del mundo, por lo que fue conocida como la Misión Kemmerer. Como resultado de esta misión se promulgó la Ley 25 de 1923, en la que se autorizaba al gobierno nacional para crear el Banco de la República.
A esta entidad se le otorgó, en forma exclusiva, la facultad de emitir moneda, y además se le dio la facultad de ser prestamista de última instancia, administrador de las reservas internacionales y banquero del gobierno nacional.
Desde su creación, el Banco de la República ha sufrido algunos cambios en su funcionamiento. En el momento de su fundación, el manejo del Banco de la República estaba a cargo de una Junta Directiva que estaba compuesta por representantes del sector privado y del gobierno nacional. Luego, en 1963 se creó la Junta Monetaria, elegida en su totalidad por el gobierno y con quien la Junta Directiva tendría que compartir el manejo del Banco de la República.
La constitución de 1991 eliminó la Junta Monetaria y estableció que la Junta Directiva del Banco de la República actuaría como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia de una manera autónoma. Esta reforma le dio total independencia al Banco de la República, es decir, le otorgó la capacidad de analizar con autonomía los diversos fenómenos económicos que se presenten, así como de diseñar y aplicar sus políticas sin estar sujeto a otras instancias del Estado. Esta independencia asegura la credibilidad de las medidas que adopta el Banco de la República, ya que garantiza que sus decisiones no busquen favorecer directa o indirectamente al gobierno de turno o a sectores específicos de la economía; no obstante, es necesario tener en cuenta que aunque el Banco de la República es un organismo autónomo e independiente dentro del Estado, sus funciones deben ser ejercidas en coordinación con la política económica general.
Con las reformas de 1991 se estableció que el principal objetivo del Banco de la República sería mantener la estabilidad de los precios, es decir, mantener la tasa de inflación en un nivel bajo. Con este propósito permanentemente se busca crear un ambiente de estabilidad que promueva el crecimiento de la economía nacional.
Para lograr este objetivo, el Banco de la República tiene a su cargo las políticas monetaria, cambiaria y crediticia: como autoridad monetaria, el Banco de la República controla la cantidad de dinero que circula en la economía; como autoridad cambiaria, es responsable del diseño y el manejo de las políticas de manejo de la tasa de cambio; y, por último, como autoridad crediticia, el Banco es el encargado de regular el crédito interbancario.
Las funciones que debe cumplir el Banco de la República como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia son las siguientes:
· Emisor de moneda: el Banco de la República no sólo tiene el monopolio de la producción de monedas y billetes, sino que debe coordinar la distribución del dinero en todo el país.
· Administrador de las reservas internacionales: el Banco tiene la responsabilidad de invertir las reservas internacionales de tal manera que generen alguna rentabilidad, pero, sobre todo, garantizando la seguridad de sus inversiones y teniendo en cuenta su liquidez.
· Prestamista de última instancia: como prestamista de última instancia, el Banco es la entidad a la que acuden los intermediarios financieros para pedir prestados recursos cuando enfrentan problemas transitorios de liquidez.
· Banquero de bancos: el Banco maneja las cuentas de depósito de las entidades financieras para asegurarse que éstas siempre tengan recursos disponibles para entregarle a sus ahorradores.